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OCURRIO AYER A LAS 18:30 EN SAAVEDRA Y AMEGHINO
Los asaltantes de una farmacia pidieron Rivotril y escaparon con la recaudación La misma sucursal de la farmacia Victoria sufrió su segundo asalto en apenas siete días. Hace una semana dos jóvenes armados se llevaron el dinero de un cliente. Ayer dos supuestos clientes, uno de ellos menor de edad, entraron y sacaron a relucir un arma de fuego para pedir Rivotril. Se aprovecharon del miedo de dos empleadas y de una anciana de 88 años para llevarse 1.800 pesos de la caja. ![]() La farmacia Victoria sufrió un nuevo asalto. Esta vez los delincuentes buscaban, además de dinero, pastillas de Rivotril.
Sin embargo, a eso de las 18:30, un hombre mayor llamó a la puerta. Lo acompañaba un menor de edad, ambos de alta estatura. No levantaron sospechas porque el menor sería del sector y frecuentaría normalmente la farmacia. Ambos ingresaron al local y uno de ellos esgrimió un arma de fuego de grueso calibre. Los delincuentes pidieron a las farmacéuticas que les den Rivotril, un ansiolítico recetado, pero utilizado también como droga por algunas personas, ya que ese medicamento mezclado con alcohol genera una sensación falsa de felicidad y exaltación. Una mujer de 88 años que en ese momento se encontraba en la farmacia comprando otro medicamento neurológico, se acordó al escuchar el nombre del medicamento que también tenía que comprar Rivotril. Pero como la anciana sufre de dificultades en la vista no se percató de la presencia del arma en un primer momento. Sin embargo, cuando se acercó a uno de los asaltantes, se dio cuenta de lo que sucedía. Contó que los delincuentes no le pegaron ni a ella, ni tampoco a las empleadas. Los asaltantes corrieron de su lugar la balanza para pesarse e ingresaron detrás del mostrador para llevarse así el dinero de la recaudación de la farmacia y del servicio de Rapipago. Se alzaron con una suma cercana a los 1.800 pesos. Escaparon en dirección al mar por calle Saavedra. Rápidamente tomaron intervención efectivos de la Seccional Segunda de Policía y la Brigada de Investigaciones de Comodoro Rivadavia. “Lo que acá necesitamos es que se pueda volver a vivir y trabajar con tranquilidad. Lo que se llevaron hoy no importa, en esta condición, en esta boca de expendio, seguridad permanente no pueden tener. No la pueden pagar, lo que va a pasar es que se va a cerrar una fuente de trabajo y un servicio para la población”, reclamó a las autoridades de turno el empresario apoderado de la red de Farmacias Argentina, Jorge Huberman.
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